MUJERES DEL MUNDO
KAMY MOSER
Algunos artistas descubren la pintura por casualidad. Otros sienten, desde muy jóvenes, la necesidad de crear, de transformar lo que ven y sienten en un lenguaje que no necesita palabras.
KAMY MOSER pertenece a esta segunda categoría.
Portuguesa y suiza, nacida en Angola, lleva consigo una identidad forjada a partir de diferentes geografías, culturas y recuerdos. Quizás por eso su pintura posee una capacidad tan particular para trascender sensibilidades y transformar la diversidad en fuente de belleza.
Su encuentro con el arte comenzó pronto. Primero, de forma casi solitaria, impulsada por la curiosidad y una voluntad inquebrantable. Luego llegaron los lienzos, las pinturas, los experimentos, las pruebas y, naturalmente, algunos errores. Pero también llegaron los descubrimientos. KAMY aprendió a través de la perseverancia, utilizando diversos materiales, buscando soluciones y tratando de encontrar, por sí misma, el camino que la llevaría a su propio lenguaje pictórico.
Esta tenacidad —en el mejor sentido de la palabra— y esta capacidad de luchar por aquello en lo que cree son características que se mantienen presentes a lo largo de su carrera.
Pero también llegó el momento en que comprendió que el deseo de pintar debía ir acompañado de conocimientos técnicos. Fue entonces cuando, a instancias de sus amigos, decidió emprender un aprendizaje más estructurado.
Sus maestros fueron el pintor Zoran Smiljanic y la pintora Teresa Trigalhos, ambos vinculados al MAC (Movimiento de Arte Contemporáneo), en la escuela de pintura que desarrollaron. Con ellos, profundizó sus conocimientos y técnicas de las grandes tradiciones de la pintura rusa y francesa, encontrando herramientas que le permitieron dar mayor coherencia y sensibilidad a su obra.
A partir de entonces, la pintura dejó de ser solo una pasión para convertirse también en un camino.
Llegaron las primeras exposiciones, los encuentros con el público y las respuestas de quienes, frente a sus lienzos, reconocieron a un artista en pleno proceso de autoafirmación.
Es precisamente este recorrido el que hoy nos permite contemplar la obra de KAMY MOSER con una perspectiva diferente.
En «MUJERES DEL MUNDO», la artista nos presenta una pintura donde las mujeres ocupan un lugar central. No solo como figuras o representaciones, sino como presencia humana, como identidad, memoria, fuerza, delicadeza y emoción.
Son mujeres que parecen portar historias que no conocemos del todo, pero que podemos intuir.
Hay una dimensión universal en sus rostros y actitudes. Pueden pertenecer a diferentes partes del mundo, a diferentes culturas y a diferentes experiencias vitales, pero existe una cercanía esencial entre ellas: todas llevan consigo algo que nos resulta familiar.
Es esta dimensión humana la que hace que esta exposición sea particularmente interesante.
KAMY MOSER no busca la frialdad de una representación puramente académica. Su pintura se nutre principalmente de la emoción, el color y la atmósfera. Hay una alegría evidente en la pintura, una especie de entusiasmo que se transmite a través del material y llega a la mirada del espectador.
Los colores suelen tener una presencia fuerte, pero no agresiva. Las pinceladas buscan la suavidad. Las formas dan cabida a la imaginación. Y, entre lo que la artista afirma y lo que simplemente sugiere, nace un territorio al que el espectador puede acceder libremente.
La pintura de KAMY, por lo tanto, posee una sensualidad propia.
No se trata de una sensualidad provocativa, sino de una sensualidad ligada a la belleza, la feminidad y la celebración de la vida. Hay cuerpos, rostros, gestos y miradas que se ofrecen a nuestra contemplación sin perder jamás una cierta reserva poética.
Y quizás ahí reside precisamente una de las características más interesantes de su pintura: KAMY no cierra completamente la obra. Siempre deja una puerta abierta.
Cuando nos encontramos ante uno de sus lienzos, nos damos cuenta de que los límites físicos de la pintura no necesariamente corresponden a sus límites emocionales. La imagen parece extenderse más allá del marco. El color se prolonga en nuestra imaginación. El gesto permanece en nuestra mirada.
Es como si cada mujer retratada llevara consigo todo un mundo.
De ahí el título de esta exposición: MUJERES DEL MUNDO.
Un título sencillo, pero de gran alcance, porque habla de mujeres concretas y, simultáneamente, de todas las mujeres. Habla de diferencias, pero también de lo que nos une. Habla de geografías, pero sobre todo de humanidad.
Y es en este contexto que MAC – Movimento Arte Contemporânea (Movimiento de Arte Contemporáneo) siente una satisfacción especial al acompañar a KAMY MOSER en su exposición en los Talleres de Formación y Animación Cultural de Aljustrel, dirigidos por el Dr. Ricardo Marreiros.
Para MAC, traer arte a Aljustrel tiene un significado muy especial. A lo largo de los años, hemos construido una relación cultural con este municipio que valoramos mucho, porque creemos profundamente que el arte debe salir de sus lugares habituales, viajar, encontrar nuevos públicos y tender puentes entre personas y comunidades.
Aljustrel es, en este sentido, un territorio donde la cultura encuentra espacio para respirar.
Por lo tanto, es un gran placer ver a KAMY MOSER presentar aquí el resultado de su trayectoria artística, en un espacio que ha acogido tantas expresiones creativas y que hoy recibe esta exposición con la dignidad que merece.
Para la artista, esta exposición constituye sin duda un paso más en un camino que aún se está construyendo. Y esta es, quizás, la condición más hermosa de todo verdadero artista: saber que nunca ha llegado definitivamente a ningún lugar.
Siempre hay un nuevo lienzo.
Un nuevo color.
Un nuevo rostro.
Una nueva inquietud.
Un nuevo descubrimiento.
KAMY MOSER continúa su búsqueda. Y es precisamente en esta búsqueda donde encontramos la autenticidad de su pintura.
Sus lienzos no solo nos invitan a mirar. Nos invitan a sentir.
A descubrir el color antes que la palabra.
A encontrar, en un rostro pintado, una emoción que también puede ser la nuestra. Reconozcamos, tras cada mujer, la extraordinaria diversidad de la condición humana.
«MUJERES DEL MUNDO» es, por tanto, una exposición de mujeres, pero también una exposición sobre la vida, la belleza, la diversidad y la capacidad que tiene la pintura para unir lo que, a primera vista, parece distante.
Kamy Moser encontró en el arte su forma de comunicarse con el mundo.
Hoy, en Aljustrel, nos ofrece este lenguaje.
Recibímoslo con la mirada, pero sobre todo con la sensibilidad.
Porque un buen cuadro se ve.
Pero un gran cuadro, después de ser visto, permanece en nuestro interior.
Álvaro Lobato de Faria
Director-Coordinador
MAC – Movimiento de Arte Contemporáneo
Académico de la Academia Nacional de Bellas Artes
